- Doble hélice: El ADN tiene una estructura de doble hélice, lo que significa que dos cadenas de nucleótidos se enrollan entre sí formando una estructura en forma de escalera retorcida.
- Complementariedad de bases: Las bases nitrogenadas en el ADN (adenina, timina, citosina y guanina) se emparejan de manera específica: la adenina siempre se une a la timina mediante dos enlaces de hidrógeno, y la citosina siempre se une a la guanina mediante tres enlaces de hidrógeno. Esta complementariedad de bases es crucial durante la replicación del ADN y la transcripción.
- Secuencia de bases: El ADN lleva la información genética en la secuencia precisa de sus bases. La secuencia de bases codifica las instrucciones para la síntesis de proteínas y determina las características hereditarias de un organismo.
- Estabilidad: El ADN es una molécula muy estable que puede mantener su integridad estructural incluso bajo condiciones adversas. Esta estabilidad es crucial para la preservación y la transmisión precisa de la información genética de una generación a otra.
- Capacidad de replicación: El ADN tiene la capacidad de replicarse a sí mismo, lo que significa que puede hacer copias exactas de sí mismo durante el proceso de división celular. Esta replicación es esencial para la transmisión de la información genética a las células hijas.
- Mutabilidad: Aunque el ADN es generalmente estable, puede experimentar cambios en su secuencia de bases debido a mutaciones. Estas mutaciones pueden ocurrir naturalmente o ser inducidas por factores externos como la radiación o ciertos productos químicos. Las mutaciones pueden tener consecuencias importantes para la función génica y la salud de un organismo.
Watson, J. D., Baker, T. A., Bell, S. P., Gann, A., Levine, M., & Losick, R. (2013). Molecular Biology of the Gene (7th ed.). Cold Spring Harbor Laboratory Press.
Domínguez Martínez Axel Alfonso
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